lunes, 9 de junio de 2014

Evaluación y corrección: una necesidad de los "indies"

Escribiste una novela, tus amigos te dijeron que estaba bien, tú también lo creías y la colocaste en Amazon. Entonces los lectores empezaron a hacerte críticas que te molestaban, pero que en muchos casos llevaban razón. ¿Cómo evitar esta situación? Una vez terminada la escritura, pon la obra en manos de un profesional que la evalúe y le dé los toques finales necesarios antes de enfrentarla con el público

 
Con la gran ventaja que tienen los autores autopublicados o "indies" de poder colocar sus obras al alcance de los lectores al margen de las editoriales (y de sus controvertidos criterios de selección) surgen también algunas debilidades. La primera ya es conocida: no cuentan con una amplia plataforma publicitaria que las ubique, ya de entrada, en el punto de mira de gran parte del público. Esa desventaja la hemos ido paliando por nosotros mismos, a tráves de la autopublicidad en las redes sociales, con técnicas de promoción cruzada y otras vías, cada una más creativa que la otra.

Es un trabajo arduo y poco a poco vamos logrando llegar a los lectores. Y es aquí cuando entra en juego otra debilidad, que puede hacer que todo ese esfuerzo se vaya por la borda. Al no haber pasado por el proceso de valoración y corrección exhaustiva a que serían sometidos si fueran publicados a través de una editorial, una buena parte de los libros autopublicados tienen, en mayor o menor grado, problemas de calidad, tanto formal como literaria.

Trabajé por unos años como correctora y evaluadora de originales para la editorial Planeta de Venezuela y adquirí cierto entrenamiento en la materia. He podido detectar en mis lecturas que entre los "indies" abundan los problemas de corrección, más que nada ortográfica y gramatical (son comunes los errores con los tiempos verbales o con la puntuación), aun tratándose de buenas historias, algunas incluso narradas de forma magistral. En otros casos, la novela puede estar perfectamente corregida, pero salta a la vista que, de haber sido evaluada, se le hubieran hecho algunas recomendaciones para mejorar la estructura, trabajar más un personaje, ajustar el manejo del tiempo, eliminar irregularidades con el narrador, pulir los diálogos, u otros aspectos por el estilo. Para usar una expresión muy venezolana, muchos de estos libros están un poco "crudos". 

Someter una obra literaria a la consideración de amigos y parientes, puede dar la falsa sensación de que todo está bien. Ellos, por ser allegados, nunca nos dirán nada que pueda hacernos sentir mal, sin contar con que en su mayoría no tienen los conocimientos necesarios, y si la historia les parece interesante o entretenida, solo le dedicarán halagos, y eso no es lo que necesitamos en ese momento tan delicado donde debemos decidir si la obra es publicable o no. También la corrección propia tiene limitaciones, pues por estar tan compenetrados con el texto, muchos errores nos pueden pasar desapercibidos.

Todo esto ya es preocupante cuando los libros son colocados a la venta en formato digital, pero a ese nivel todavía hay solución. Se convierte en un problema más grave cuando (como ya está sucediendo cada vez con más frecuencia) estas obras son impresas en papel por sus propios autores. Entonces ya no hay remedio, y esas páginas pasarán de mano en mano, como eternos testigos de nuestra dejadez.

Por todo lo anterior, creo que lo más recomendable para un autor que finaliza la escritura de una novela u otra obra literaria es ponerla en manos de un profesional que la valore y le dé los toques finales de modo que esté perfectamente apta para enfrentarse con el público. Creo que si queremos presentarles una verdadera batalla a las editoriales tenemos que estar a la altura de este desafío.



6 comentarios:

  1. No dejo de repetirlo; uno de los mayores lastres para la gran alternativa al dominio y caciquismo editorial. ¿Qué lector no se sentirá "estafado" al invertir su dinero en obras a las que no se les ha dedicado el tiempo necesario para poseer una calidad suficientemente correcta? Una cosa son las erratas, otra el completo despropósito de trabajos nada cuidados, con errores de estilo, ortografía y gramática que no harán sino entorpecer el ritmo de lectura e incluso el entendimiento del mensaje de cada párrafo.

    Mucha suerte en este "negocio". Esperemos que, ya que los autores no se preocupan en optimizar sus obras, al menos decidan acudir a profesionales que logren mejorarlas al punto de garantizar que los lectores sigan confiando en los autoeditados.

    ¡Un saludo!

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    1. Exactamente, solo podremos gananrle la batalla a las editoriales si le presentamos al lector un producto de calidad. Gracias por comentar y por los buenos deseos. Nos seguimos viendo por acá...

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    1. Gracias, Marlene, pero no tienen mucho mérito. Es la ventaja de vivir en Venezuela. ;-)

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  3. Muy interesante artículo, Vivian. Efectivamente, una de las lacras de la autoedición parece ser la ausencia de rigor en la revisión. Yo he visto infinidad de novelas que podrían haberme interesado por su tema o que me impresionaron por el estilo de su autor o autora, y sin embargo la profusión de errores de todo tipo, ya fueran gramaticales, ortográficos o simplemente de formato, me quitaron las ganas de seguir leyendo. Para mí la lectura debe fluir libremente, sin distracciones, no como una carrera de obstáculos. Yo sé que es difícil conseguirlo totalmente, pero no se trata de una coma más o una coma menos, sino de tener que ignorar errores garrafales para poder continuar la lectura. Errores que muchas veces obligan a pensar varias veces acerca de lo que el autor quiso decir, porque sus tildes, sus "porques" o su mala distribución de la puntuación, hacen que el lector sea el que trabaje. Mejor sería que trabajara un buen corrector, como dices, o que por lo menos el autor se tomara un poco más de tiempo para corregir lo que sabe y para informarse sobre lo que no sabe. No es un baldón para nadie que lo corrijan. Lo malo está en pensar que no es necesario. Gracias por tu artículo.

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    1. Gracias, Francis. Sí, yo creo que en parte falta autocrítica, muchos no se enteran de que tienen la necesidad. Sucede que hay bastantes de esos libros que se venden, aun con los errores, y si el escritor no tiene consciencia de que ese es su legado, lo que quedará de él para la posteridad, ¿para qué preocuparse por mejorarlos?

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