domingo, 27 de mayo de 2018

Nombre propio o común: ¿Mayúscula o minúscula?


Si no puedes decidir si usar mayúscula o minúscula con determinado sustantivo, puede que no esté claro si se trata de un nombre propio o común. Aprende cómo determinarlo

En este post me referiré a un tema que produce no pocas confusiones a la hora de escribir textos: el uso de las mayúsculas y minúsculas en los sustantivos cuando existe ambigüedad respecto a si están siendo tratados como nombre propio o como nombre común.

Comencemos recordando un poco los conceptos que utilizaremos, tal como son definidos en la Nueva gramática de la lengua  española (RAE, 2009).

Aclaremos ante todo de qué hablamos cuando decimos “sustantivo”. La obra antes mencionada lo define según varios criterios: morfológico (se caracteriza por admitir género y número, y participar en procesos derivativos y compositivos); sintáctico (forma grupos nominales con varias funciones sintácticas como sujeto y complemento directo, entre otras), y semántico (“…denota individuos, grupos, materias, eventos y muchas nociones que permiten agruparlos en varias clases gramaticales…”).

Aclara también la RAE que los sustantivos se dividen en comunes y propios. Tenemos el “nombre común o apelativo” que hace referencia a todos los individuos de una clase, categorizándolos según ciertos rasgos que comparten (personas, animales, acciones, lugares, y otras muchas entidades materiales o abstractas). Son nombres comunes, por ejemplo: perro, mujer, silla, río, teatro, viento, terquedad, simpatía, odio, celebración, en tanto están designando a esos grupos nominales en conjunto y no a unos de sus integrantes en específico. Entonces los nombres comunes nos informan sobre qué son las personas o cosas.

En cambio, los nombres propios nos indican cómo se llaman individualmente esas personas o cosas, pues se refieren a un ser determinado, sin delimitar su clase particular como entidad. Son nombres propios: Juan, Bogotá, Nilo, Noruega y aclara la RAE que a menos que formen parte de alguna locución, estos sustantivos no suelen aparecer en los diccionarios (aunque sí en la enciclopedias), ya que son capaces de designar a seres o entes únicos, pero no significados. Para diferenciarlos, entonces, los nombres comunes se escriben con letra inicial minúscula y los propios, con mayúscula.

La ambigüedad a la que hago referencia al inicio de este artículo y que induce a cierta confusión a la hora de seleccionar la letra inicial (mayúscula o minúscula) en ciertos sustantivos es más que nada de tipo semántico. ¿Designan estos sustantivos a un ente único o una clase de ellos?

La Nueva gramática antes mencionada explica ampliamente esa disyuntiva, mientras que, por otra parte, la Nueva ortografía de la lengua española (RAE 2010) nos facilita las cosas, ofreciéndonos directamente las reglas a seguir. 
A continuación expondré las reglas ortográficas en los casos que más usualmente nos hacen dudar, pero no las enunciaré simplemente. Creo que nuestro desempeño, ya sea escribiendo o corrigiendo, será más eficaz si somos capaces de, en lugar de memorizarlas, deducir cuál es la opción correcta para nuestro contexto particular, por ello, haré referencia también a algunos argumentos gramaticales que nos permitan comprender el porqué de las reglas en sí.


Astros y planetas

Dice la Nueva ortografía que es correcto escribir Sol, Luna y Tierra con mayúscula solo cuando se hace referencia a ellos en un contexto astronómico en el que son utilizados en tanto nombres de estrella, satélite o planeta respectivamente. Este texto de 2010 actualiza la regla que aparecía en el Diccionario panhispánico de dudas de 2005 (según el cual este uso estaba solo circunscrito a textos científicos de temática astronómica), cuando aclara que “un contexto astronómico puede darse en cualquier tipo de texto (una noticia periodística, una novela, una definición de diccionario, etc.) no solo en publicaciones y libros específicos de astronomía”. Un ejemplo sería esta frase, extraida de un texto de Wikipedia sobre los eclipses: 

Un eclipse solar es el fenómeno que se produce cuando la Luna oculta al Sol, desde la vista de la Tierra.

Esto resuelve la contradicción que se generaba con la anterior regla cuando sí era posible hablar de otros planetas o estrellas (Saturno, Mercurio, Urano, Casiopea, etc.) usando la letra mayúscula en contextos astronómicos ajenos al científico. 

Comparado con el planeta Tierra, el tamaño de Saturno es nueve veces mayor, y su órbita está nueve veces más lejos del Sol.

Continúa aclarando la regla de 2010 que fuera de estos contextos astronómicos, estos tres nombres, tanto en su uso recto como metafórico serán escritos con minúscula. 

Esa mañana observaron juntos la salida del sol desde su ventana.

La luz de la luna se reflejaba en sus ojos y les confería un brillo especial.

No hallarás un lugar de la tierra donde esconderte.

¡Gracias, amiga, eres un sol!

Cuando empezó a hablar me quedé en la luna.

No le echemos más tierra a ese asunto.


Signos del Zodíaco

Según el texto de 2010, los nombres de los signos zodiacales cuando hacen referencia a las casas o constelaciones que son recorridas por el Sol en su curso anual se escriben con letra inicial mayúscula: Tauro, Géminis, Leo, Escorpio, etc. (Este es, por cierto, otro ejemplo de un contexto en que los nombres Sol, Luna y Tierra son usados con mayúscula, pues son designados en tanto entidades astronómicas). 

El Sol está en la casa tres de Leo.

Las personas con la Luna en Aries son bastante inseguras.

También llevan mayúscula los nombres alternativos referidos a la representación visual de dichos signos: Toro (por Tauro), Gemelos (por Géminis), León (por Leo), etc.

Saturno se encuentra estos días en los dominios del Toro.

Los nacidos bajo el signo del Cangrejo suelen ser bastante susceptibles.

En cambio, cuando denominan a las personas nacidas bajo esos signos, estas palabras dejan de ser nombres propios para convertirse en comunes y se escriben con letra inicial minúscula. 

María es una capricornio en toda regla.

Los géminis cambian con mucha facilidad de parecer. 

¿Todos los leo son tan soberbios como tú?

Veamos un ejemplo más donde es posible notar la diferencia entre ambos usos:

Los tauro suelen ser personas muy tercas.

Las personas nacidas bajo el signo Tauro son muy tercas.


Personajes tipo

Los nombres propios de determinados personajes de ficción han devenido en nombres comunes debido a su amplio empleo a la hora de denominar a cierta clase de persona que comparte un rasgo típico con el personaje en cuestión: celestina, quijote, adonis, donjuán, mecenas, casanova.

A Juana le encanta hacer de celestina con sus amigos.

El joven pintor tuvo la suerte de conseguir un buen mecenas.

No te fijes en él, es todo un casanova.

La Nueva ortografía especifica que esto aplica solo en los casos que estas denominaciones se han hecho de uso común, no en aquellos que podrían usarse solo ocasionalmente.


Premios y condecoraciones

Según la Nueva Ortografía se escribirán con mayúscula inicial las palabras significativas que forman parte de la denominación oficial de premios, distinciones, certámenes y grandes acontecimientos culturales o deportivos: el Premio Cervantes, los Goya, la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio, la Bienal de Venecia, los Juegos Olímpicos.

Sin embargo, si al hablar de estos premios nos referimos al objeto material que los representa o a la persona que los recibe, se utiliza la minúscula pues pasa a comportarse como nombre común:

Ese guionista ya ha ganado tres goyas. 

Apareció en una foto con su óscar en el periódico.

El nobel de física de este año saldrá en televisión.


Marcas comerciales

Otro ámbito en que el uso de la letra inicial puede prestarse a confusión es en el nombre las marcas comerciales de productos. En este caso tenemos tres modalidades según la Nueva Ortografía:

1- Los nombres de las marcas comerciales son nombres propios y se escriben con letra inicial mayúscula. (Mercedez Benz, Nokia, Fanta, Ariel, etc.).

2- Cuando los nombres de las marcas comerciales se utilizan para denominar individualmente  a productos de esa marca, siguen considerándose nombres propios y se escriben con mayúscula. (Me compré un Nokia, Mis autos preferidos son los Mercedes Benz).

3- Cuando los nombres de las marcas comerciales son usados para referirse, no ya a un producto de esa marca, sino a una clase de producto de similares características, sí se convierten en nombres comunes y por ende, se escriben con letra inicial minúscula y al escribirse deben adaptarse, cuando sea necesario, a las reglas ortográficas del castellano (en caso de no hacerse, deberían escribirse en cursiva, pues se considerarían palabras de otro idioma). A continuación varios casos:

Maizena (marca registrada) – maicena (sustantivo que denomina a la fécula de maíz, sea cual sea su marca comercial). 

Rimmel (marca registrada) – rímel (sustantivo que denomina al cosmético para las pestañas de cualquier marca).

Vaselline (marca registrada) - vaselina (sustantivo que denomina a la misma sustancia grasa sea cual sea su marca comercial).


Obras de arte

Cuando el nombre del creador de una obra de arte (ya sea nombre y apellidos como solo apellido), se utiliza para designar a una o varias de sus obras, mantiene la letra inicial mayúscula, para preservar la vinculación de la mencionada obra con su autor. 

Aquel Goya se vendió por un precio exorbitante. 

Había varios Picassos expuestos en la galería.


Inventos o fabricaciones 

Los objetos, aparatos, sistemas y productos que son denominados usando el nombre de su inventor, descubridor, fabricante o incluso de la persona que los popularizó, pasan a ser nombres comunes y se escriben con letra inicial minúscula, además de adaptarse, de ser necesario, a las reglas ortográficas del castellano: diésel, quevedos, zepelín, braille.


Denominación de origen

La anterior regla se extiende también al lugar donde fueron creados o de donde son originarios ciertos productos (denominación de origen), en caso de que dicho producto sea llamado por este nombre solamente, con lo que deviene en sustantivo común, e incluso su grafía debe ser adaptada al castellano en caso necesario: tequila, bermudas, damasco, champán.

Cuando el nombre del lugar donde fueron creados o de donde son originarios los productos forma parte de una denominación compuesta, se mantiene la mayúscula y la grafía original del nombre propio: queso de Cabrales, vinagre de Módena, naranjas de Rabinal.

Nótese que algunas de estar denominaciones de origen pueden compartir ambos casos en dependencia de cómo sea usado el nombre: vino de Rioja/rioja, tela de Vichy/vichí, vino de Oporto/oporto. Veamos un ejemplo:

Ayer tomé unas copas de un rioja que estaba buenísimo.

Pasé toda la noche tomando vino de Rioja.

Por último, las palabras que designan diferentes variedades o clases de productos o frutos se escriben siempre en minúscula, por su condición de nombres comunes: tempranillo, uva moscatel, queso feta, queso parmesano, albariño, reserva. 

Hasta aquí los casos que a mi entender generan dudas, si me ha faltado alguno y lo detectas, no dejes de indicármelo.

Un consejo de última hora

Si lo que aquí explico aún no te aclara a la hora de decidir si el uso de un determinado nombre propio (ya sea de un personaje de ficción o una marca comercial) es admitido como nombre común, tienes un último recurso. Ya que los sustantivos propios, como nos dice la Nueva Gramática, no aparecen en los diccionarios, prueba a introducir el nombre dudoso con minúscula en el buscador del DRAE; si aparece con un significado, ya puedes estar seguro de que tiene ese uso. 


¿Te ha sido de utilidad este artículo? Me encantaría saberlo.

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